Llevaba prácticamente toda la tarde mirando por la ventana, aquellas pequeñas gotas de lluvia que caían y golpeaban suavemente contra el delicado cristal, sin apenas hacer ruido.
Faltaban ya pocos días para la Navidad, y aunque ella no estaba sola, le gustaba de vez en cuando sentirse agusto consigo misma.
Nunca había sido una chica fácil, de hecho era muy guapa, y eso ella lo sabía.
Decidió que era un buen día para irse de compras, y de paso, coger su cámara y sacar fotografías.
Se quitó el pijama, y se puso delicadamente unos pantalones vaqueros, talla 36, una camisa negra, una de sus preferidas, y unos botines militares marrones, de lo más moderno en la ciudad.
Preparó su bolso de "Louis Vuitton", metiendo en él, cartera, móvil, aparato de música y también la cámara con varios objetivos, unos más grandes que otros.
Cerró con llave, la puerta de aquel apartamento, el que en realidad era y había sido desde que se mudó de casa de sus padres, su casa, su hogar.
Llamó al ascensor, vaya, siempre igual de lento, pensó.
Pim, Planta decimonovena, dijo una vocecilla que salía del ascensor, y las puertas se abrieron.
Ella entró decidida, y pinchó el botón del bajo. Al minuto, el ascensor paró justo en el piso que ella había pinchado, y las puertas se abrieron.
Atravesó el hall que daba a la puerta de la calle, y salió, calle "Quinta avenida".
Cogió rapidamente su móvil, y se dispuso a llamar a sus dos mejores amigas, Kelly y Alesha, más conocidas como Kel y Ale, para ella, las mejores amigas del mundo.
Ellas, por supuesto aceptaron su proposición de ir de compras, las tres adictas, y quedaron en la puerta de Chanel, donde casi siempre empezaban todas sus rutas de tiendas, que finalmente acababan en un Starbucks, con más de una bolsa en las manos de cada una.
Y esque nada y nadie ppodría distanciar una amistad así, ni siquiera un tío, o al menos, eso creían ellas. Pero si había algo que tenían claro, era que jamás dejarían de luchar, eran demasiado orgullosas, todas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario